Mostrando entradas con la etiqueta temperatura de color. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta temperatura de color. Mostrar todas las entradas

martes, 4 de septiembre de 2012

Buscando la luz y el color ... en la noche (2). Premeditación frente a azar.

En la anterior entrada hablaba, entre otras cosas, de la premeditación en la toma de imágenes. No obstante, en mi experiencia, he llegado a la conclusión que si bien hay que planificar las salidas (en algunas ocasiones hasta el más mínimo detalle), con frecuencia los mejores resultados se obtienen al saber aprovechar momentos singulares que se presentan de forma imprevista, esto es, puro azar ... aunque, eso si, estar, hay que estar ...

En ese sentido, aún satisfecho con los resultados que había obtenido con las imagenes de la anterior entrada, veía mejorable la zona de arena del primer plano, además de faltarme alguna imagen en formato horizontal. Así pues, aproveché las visitas que haciamos a la playa para seguir los cambios que la marea provocaba en la arena, esperando encontrar elementos de interés adicional en ese primer plano ... y ya lo creo que los hubo.
 
Vigilando la evolución del primer plano en marea baja. CANON S100.
 
Lamentablemente, las mareas son caprichosas, particularmente en el Cantábrico, donde con marea viva puede haber una diferencia de altura entre la pleamar y la bajamar de hasta 4 m y los atractivos detalles que había observado en la zona intermareal en la bajamar de la mañana, en la de la noche habían desaparecido, encontrandome un charco donde en la sesión anterior había un montículo y desapareciendo completamente las estrias. Sin embargo, el fondo tenía unas ondulaciones en la arena muy atractivas, máxime teniendo en cuenta la preciosa mezcla de colores dorados y negros que tiene la arena de esta playa. Así que en primera instancia, me dispuse a buscar un encuadre similar a las imágenes de la sesión anterior, abriendolo eso sí, para darle mas peso en la composición al primer plano. Por otra parte, estaba completamente cubierto, mientras que en la sesión anterior había disfrutado de un cielo completamente despejado, cuajado de estrellas ...


Vigilante_1
Canon 40D, Tokina 11-16 a 13 mm, flash, gel cálido, nivel y trípode.
25s, f/4.5, ISO1000, 2700 K, RAW revelado en DPP.

Ese primer plano tenía muy buena pinta en la pantalla de la cámara y despues de varias tomas con distinta iluminación, decidí cambiar a formato horizontal, iluminando de una forma uniforme el primer plano.

Vigilante_2
Canon 40D, Tokina 11-16 a 12 mm, flash, gel cálido, nivel y trípode.
25s, f/4.5, ISO800, 2700 K, RAW revelado en DPP.

Me gustaban los resultados, pero pensé que quizá iluminando mas rasante obtuviera mas sombras en la arena de la izquierda y por tanto, mas volumen, además de apreciarse mejor la presencia del agua, al apreciarse menos su fondo, "separando" las rocas, de la arena de la izquierda.


Vigilante_3
Canon 40D, Tokina 11-16 a 12 mm, flash, gel cálido, nivel y trípode.
25s, f/4.5, ISO800, 2700 K, RAW revelado en DPP.

Me gustaba la idea, pero no los resultados, pues no veía detalle en la zona de agua y no se apreciaba el reflejo de la cara en el agua, por lo que aún requerí de una nueva toma en que iluminé más el charco.


Vigilante (versión final)
Canon 40D, Tokina 11-16 a 12 mm, flash, gel cálido, nivel y trípode.
25s, f/4.5, ISO800, 2700 K, RAW revelado en DPP.

Ni que decir tiene que todo lo relacionado con balance de color e iluminación de la entrada anterior, es aplicable a esta, si bien en este caso podríamos haber conseguido un cielo más dramático eligiendo un balance más cálido (por ejemplo 4000 K) y obviando el uso de geles en el flash (o uno mucho menos intenso). No obstante, los tonos conseguidos me agradan, además de ser fieles a lo que veía.

martes, 28 de agosto de 2012

Buscando la luz y el color ... en la noche (1). Dedicada a los pioneros.

Ya de vuelta en casa y revisando detenidamente las imágenes que he tomado este verano en el occidente asturiano, después de la impotencia y frustración que me causó el puñetero portátil con sus continuos problemas (mira que me lo decía un amigo: no compres ACER), puedo decir sin temor a equivocarme que este ha sido el verano de las nocturnas, si exceptuamos, claro está, las tomas familiares ... de las que también he cargado bien las alforjas al disponer de la nueva S100 y la carcasa submarina.

Han sido varias las sesiones de fotografía nocturna que he podido disfrutar y con una única excepción, todas junto al mar, marea baja, en solitario y frecuentemente, de madrugada.

La que más ilusión me ha hecho conseguir, es la siguiente:

Mirando al futuro con ilusión
Canon 40D, Tokina 11-16 a 16 mm, flash, gel cálido, nivel y trípode.
30s, f/4, ISO1600, 2500 K (subida a 2700 K en el revelado), RAW revelado en DPP.

Pero esta imagen no es fruto de la casualidad ... en absoluto.

Todo comenzó en las vacaciones estivales del pasado año. Mientras mis hijos se lo pasaban pipa haciendo body-board y castillos en la arena de una concurrida playa, yo curioseaba, aprovechando la marea baja. Si bien es raro que lleve conmigo en dichas circunstancias la reflex, pues se lleva rematadamente mal con la arena de la playa, siempre llevo una compacta, que me permite fotografiar detalles o localizaciones interesantes. Pues bien, en dicha playa, me fijé en una curiosa formación rocosa, relativamente pequeña pero realmente atractiva, que asemejaba una cara aguileña observando el cielo.

Localización. Canon S2 IS.

Imaginé dicha formación fotografiada una noche despejada, sin luna, marea baja y con un contrapicado ... en definitiva, la previsualice. Lamentablemente mis vacaciones son finitas y no se dieron las condiciones referidas, por lo que he debido esperar todo el año. Ni que decir tiene que este año, a la primera oportunidad que tuve en que confluyeron todas las condiciones, puse pies en polvorosa. En este punto debo decir, que mi mujer es una santa ... y los que tienen hijos, lo entenderán ...

Llegado al lugar "de autos", lo primero es buscar el encuadre. Si importante es mirar (sin cámara) al hacer una fotografía diurna, mas lo es en fotografía nocturna, pues poco vereis a través del visor, máxime en días de luna nueva. Una vez elegido el "punto", montamos la cámara en el trípode y ayudados de una linterna vamos afinando el encuadre.

Después toca elegir los parámetros del disparo. En este caso, deseaba registrar las estrellas como puntos y con su máxima intensidad, por lo que elegí ISO 1600 y un tiempo de exposición de 30 s (el máximo que permite la cámara sin disparador remoto y cercano a los 25 s correspondientes a una focal de 16 mm y la regla de 600/focal equivalente). El diafragma lo fijé en f/4 (mucho más nítido que la apertura máxima de f/2.8) que para esta focal me permite tener todo enfocado desde 1.5 m hasta infinito ... aunque sinceramente, el enfoque lo hice manualmente a infinito (ojo y no confundir con el tope del enfoque del objetivo ... que debe estar en la Conchinchina).

Después toca uno realmente delicado: la temperatura de color. Si lo dejáis en AUTO, la cámara registrará un cielo con intensos matices anaranjados, que con frecuencia es mucho más cálido que lo que vemos con nuestros ojos, así que es recomendable hacerlo manualmente. Empezar por la temperatura de color mas fría que permita la cámara suele ser una buena aproximación si queremos un cielo azulado y después ir realizando aproximaciones sucesivas. Yo hice varias pruebas, de las que os muestro las más extremas.

Comparativa temperaturas de color

Obviamente, la elección dependerá del resultado que querais obtener; en mi caso me quedé con la de 2500 K, de forma que se reflejara un cielo "natural", cercano a nuestra experiencia.

Después toca iluminar, lo que podemos hacer con linterna o flash. Yo, para estas tomas, decidí emplear el flash, pues es muy flexible, permitiendome modificar la apertura del haz (desde el ángulo correspondiente a una focal de 24 mm hasta una de 100 mm) así como su potencia (desde 1/1 hasta 1/128), además de facilitarme el montaje de geles estándar de distinto color (juguete que me acababa de agenciar y tenía ganas de estrenar).

Puestos a buscar naturalidad y habiendo elegido una temperatura de color fría, debemos iluminar con un tono de color que "neutralice" la referida frialdad en el primer plano, lo que se  hace empleando laminas coloreadas sobre el flash, que se conocen como geles. Inicialmente probé con el rojo y el resultado fue, como poco, grotesco. Después con los anaranjados mas claros, pero el matiz azulado no se neutralizaba, por lo que terminé empleando el mas oscuro.

Y después viene el aspecto mas creativo de la fotografía nocturna en que la fuente de luz es artificial y la aportamos nosotros: la dosificación de la misma. Para el primer plano, empleé varios disparos de 1/128 de potencia, con el zoom siempre en posiciones menores de 50 mm (preferentemente 24 mm) y para el plano medio (que se aprecia poco), plena potencia y el zoom en 100mm.

No os aburriré con todas las imágenes que tomé, solo las que considero mas representativas.

En primer lugar, aquella tomada mas "plana", esto es, con iluminación basicamente frontal y elevada.

Iluminación frontal

Como podéis ver, el resultado es muy parecido a la imagen final, excepto en la arena del primer plano, en que no se aprecian volúmenes (no hay sombras). Por otra parte, con una iluminación en que predomine la componente lateral (izquierda en este caso), se acusan los volúmenes, al crear sombras.

Iluminación lateral

No obstante, en este caso, el precio que hay que pagar es que se "difumine" la cara que había visualizado, perdiendo algo del mensaje, aunque indudablemente, ganando impacto.

Y poco mas. Recordar lo que indico en el pie de foto que abre la entrada: que en el revelado posterior ajusté ligeramente la temperatura de color, pasando de 2500 K a 2700 K, para ajustar los tonos de la roca a unos mas naturales (in situ se podría haber hecho sumando al gel usado otro cálido muy claro).

La eliminación de ruido en DPP (media en crominancia y suave en luminancia) no ha hecho necesario posteriores tratamientos con reductores de ruido, siendo la única edición aplicada el enfoque despues de reducción de las imágenes. De los puntos muertos del sensor (puntos verdes o rojos en el fotograma original, ya hablaremos en otra ocasión ... pero baste decir que alguna "estrella" en realidad no lo es (pocas y muy tenues).

Espero que estos breves apuntes puedan servir a los que comienzan en este entretenido y creativo campo de la fotografía de paisaje y en cualquier caso, agradecería conocer vuestras impresiones sobre las distintas variantes aquí mostradas. Gracias.

Continuará ...

Pd.: Esta entrada se la quiero dedicar a los pioneros, pero en especial a uno que nos ha dejado hace solo unos días; uno de esos hombres que por perseguir un sueño, por curiosidad o por constructiva ambición, no dudan en poner en riesgo su propia vida, convirtiéndose en iconos ejemplares para generaciones enteras: Neil Armstrong. Pero también a pioneros anónimos, como nuestros nuevos amigos del pueblo La Urz (acepción leonesa de brezo) de la comarca de Omaña (León): Encina e Israel y sus hijos Iris, Mateo y Daniel, con los que tan buenos momentos hemos pasado estos días y que nos han sorprendido con su singular y ejemplar iniciativa de repoblar bellos lugares de nuestra geografía. Va por ellos ...

jueves, 15 de marzo de 2012

Ajuste del balance de blancos. Comodidad, fidelidad o creación.

¿Que aficionado a la fotografía no ha disparado una cámara y cuando ha visto el resultado no ha pensado estos no son los colores que yo vi? ¿que aficionado, ante una imagen con unos colores que claramente no son fieles y la sugerencia de ajustarlos en el revelado/edición, no han escuchado de boca de su autor, ya sea por un rechazo visceral a la "manipulación" o bien por tener aún criterios químicos y tirar solo en JPG, no he tocado el RAW o fotografía es solo lo que sale de la cámara?

Ambos casos tienen algo en común: un balance de blancos incorrecto.

En la fotografía de película, el balance de blancos no existía para el fotógrafo común, pues las películas típicas estaban calibradas a una temperatura de color correspondiente a la temperatura media de la luz solar al medio día, esto es, 5.600 K. Los profesionales, podían elegir película calibrada para interiores, con 3200 K o 3400 K, correspondiente a la luz de una lámpara de tungsteno. Si la fotografía no se realizaba específicamente en las condiciones calibradas de la película, se empleaban filtros de corrección de color, para representar debidamente las dominantes de color correspondientes.

Con el advenimiento de la fotografía digital, el fotógrafo dispone de varias métodos para ajustar el balance de blancos de la escena, que en mi experiencia se correlacionan con su evolución natural en el conocimiento de los recursos y el mensaje que se desea transmitir:
  • Ajuste del balance de blancos automático (AWB) y formato JPG. Las imágenes pueden tener dominantes que no se corresponden con la realidad, debido a inexactitudes del sistema de medida de la cámara, no siendo facilmente corregibles para el aficionado novel.

Seguramente la imagen de la izquierda la tomé con balance de blancos en Luz de Día o AUTO y obviamente, se ve fría. La imagen de la derecha, ha sido corregida para tener un balance de blancos más cálido, propio de la sombra.

  • Ajuste manual del balance de blancos, empleando los balances pre-establecidos de la cámara (dia, sombra, nublado ...) y formato JPG. Se suelen obtener mejores resultados que con el modo automático ... si tenemos buen ojo. No obstante, puesto que los ajustes pre-establecidos son limitados el error aún puede ser significativo.

Una completa carta de temperaturas de color

  • Balance de blancos en automático y formato RAW, realizando un ajuste manual en el revelado, basado en nuestra memoria visual. Si pretendemos ser fieles a lo que vimos, deberemos tener muy buena memoria visual, algo que en según que situaciones, puede ser muy dificil.
¿Que imagen tiene el balance de blancos mas fiel? Cuando disparé la imagen, me llamo la atención lo azulado del reflejo en el agua que veía en la imagen en el Live View, que siempre había justificado como un reflejo del azul del cielo ... pero es que ese tono no lo estaba viendo in-situ. Ya en casa, ajuste la tempertura de color a Sombra y el reflejo adquirió la neutralidad que yo había visto, así que la imagen fiel es la de la derecha. No siempre es facil quedarse con los tonos de una imagen y más que el recuerdo, nos influyen los gustos, por lo que si deseamos fidelidad es mejor no confiar en este método.

  • Balance de blancos en automático y formato RAW, pero empleando una diana (una Lastolite XpoBalance usaba yo) para realizar el ajuste del balance en el revelado. Esto permite asegurar la "neutralidad" de la imagen, pero no la fidelidad de la misma, pues si empleamos este medio en un momento de luz con intensas dominantes, como pueda ser con las luces del ocaso, el preferido por los fotógrafos de paisaje, eliminaremos dichas dominantes y con ellas buena parte del ambiente de la imagen, pero en muchos casos puede ser válido. Además, al cambiar tan rapidamente la temperatura de color en los ocasos, tendriamos que estar disparando imagenes de calibración cada poco tiempo, lo que no tiene sentido.

    La diferencia entre el ajuste de blancos automático y el ajustado con la carta gris, es notable ...

    • Ajuste manual de la temperatura de color en el momento del disparo. Obviamente, la mejor manera de asegurar la fidelidad del color es chequeandolo en pantalla, junto al motivo fotografiado. Quienes empleamos los reveladores del fabricante de nuestra cámara (DPP para CANON), sabemos que lo que vemos en la pantalla de la cámara despues del disparo es exactamente lo que se nos mostrará al abrir el fichero RAW en el revelador, lo que es una gran ventaja.

    La imagen superior se correspondería con un balance de blanco preestablecido en Sombra (7500 K) y la nieve se ve azulada. Ajustando in-situ la temperatura de color a 10000 K pude comprobar en la previsualización del Live View que el color de la nieve se correspondía con lo que estaba viendo (imagen inferior).

    • Ajuste creativo del balance de blancos, ya sea en la toma o en el revelado. En este caso, el objetivo no es asegurar la fidelidad de los tonos, sino transmitir una determinada sensación.

      La imagen de la izquierda está ajustada a la temperatura de color correspondiente al ajuste automático del balance de blancos, mientras que la de la derecha se ha enfriado intencionalmente hasta los 2800 K, para transmitir esa sensación.

      Asi pues, si deseamos tener control sobre nuestras imágenes, el primer paso es controlar el balance de blancos, ya sea para crear una imagen fiel o creativa ... y despues, todo lo demás.