Cada vez son mas las zonas del planeta en que como consecuencia de la contaminación lumínica de las ciudades, no se pueden ver no ya los más sutiles detalles del firmamento sino incluso las estrellas más brillantes, lo que se evidencia en la evolución anual de los mapas de contaminación (colores conforme a la escala de Bortle que asigna el valor 1 a un cielo excelente y 9 a un cielo de ciudad muy contaminado). Podría decirse que la humanidad, cada vez más, vive "de espaldas al firmamento".
En España somos razonablemente afortunados en este aspecto y teniendo extensas zonas poco pobladas padecemos una contaminación lumínica relativamente reducida (siempre que nos encontremos lejos de grandes núcleos de población), pudiéndo disfrutar de muchos detalles en el firmamento ... pero cada vez son menos. Los primeros sensibilizados con la preservación de la calidad de los cielos nocturnos fueron aquellos que se dedican a la observación profesional del firmamento, los astrónomos, y entre ellos han sido los españoles del IAC los pioneros en su preservación, poniendo en marcha la Fundación Starlight que promueve la declaracion de reservas Starlight cumpliendo una serie de requisitos. Su declaración, unida al mayor interés por este tipo de turismo, está creando oportunidades de empleo en zonas que estaban condenadas a la despoblación.
Y posiblemente son las islas Canarias el mejor ejemplo de preservación de la calidad del cielo nocturno en Europa y en particular, la isla de La Palma, en donde están instalados los mejores observatorios astronómicos de Europa, que se cuentan entre los mejores del mundo.
Un buen ejemplo es está panorámica del cielo nocturno a solo diez kilómetros de Santa Cruz de la Palma, en que se puede observar la Vía lactea en todo su esplendor ... aunque la contaminación de la ciudad sea obvia (pero contenida) y la de Tenerife (relativamente intensa) perfile su orografía, en particular el Teide.
El tono verdoso tras las nubes no es otra cosa sino la llamada luminiscencia nocturna (airglow).
Pd.: picad la imagen y F11 para verla en alta resolución ... en una habitación oscura.
En España somos razonablemente afortunados en este aspecto y teniendo extensas zonas poco pobladas padecemos una contaminación lumínica relativamente reducida (siempre que nos encontremos lejos de grandes núcleos de población), pudiéndo disfrutar de muchos detalles en el firmamento ... pero cada vez son menos. Los primeros sensibilizados con la preservación de la calidad de los cielos nocturnos fueron aquellos que se dedican a la observación profesional del firmamento, los astrónomos, y entre ellos han sido los españoles del IAC los pioneros en su preservación, poniendo en marcha la Fundación Starlight que promueve la declaracion de reservas Starlight cumpliendo una serie de requisitos. Su declaración, unida al mayor interés por este tipo de turismo, está creando oportunidades de empleo en zonas que estaban condenadas a la despoblación.
Y posiblemente son las islas Canarias el mejor ejemplo de preservación de la calidad del cielo nocturno en Europa y en particular, la isla de La Palma, en donde están instalados los mejores observatorios astronómicos de Europa, que se cuentan entre los mejores del mundo.
Un buen ejemplo es está panorámica del cielo nocturno a solo diez kilómetros de Santa Cruz de la Palma, en que se puede observar la Vía lactea en todo su esplendor ... aunque la contaminación de la ciudad sea obvia (pero contenida) y la de Tenerife (relativamente intensa) perfile su orografía, en particular el Teide.
El tono verdoso tras las nubes no es otra cosa sino la llamada luminiscencia nocturna (airglow).
Pd.: picad la imagen y F11 para verla en alta resolución ... en una habitación oscura.








