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domingo, 31 de mayo de 2026

Laguna de Navaseca

Una visita recomendable para observar aves tras visitar las Tablas de Daimiel es la Laguna de Navaseca, que se encuentra a poca distancia y al noroeste del pueblo de Daimiel. Aunque en los mapas aparece como una laguna atravesada por una carretera vecinal con poco tráfico, la realidad es que la parte inundada está al oeste de dicha carretera y además de poderse recorrer todo su perímetro por pista forestal, tiene hasta cuatro observatorios de aves, lo cual no esta nada mal.

Nosotros la visitamos en un par de ocasiones cerca del ocaso, en que la vegetación adquiere un bonito tinte cálido. La primera imagen que os muestro es una buena representación de las aves que podéis ver, con flamencos al fondo, gaviotas reidoras dispersas y un cormorán secando sus alas.

Apacible laguna

Previamente, en los campos cercanos habíamos observado una escena poco habitual, al menos para mi: varias garzas reales observando desde un sembrado cercano ... muy elegantes con sus "chaquets".

Las envaradas garzas reales

Como hacía mucho tiempo que no los veía, me centré en fotografiar un grupo de flamencos que estaban dando vueltas sobre la laguna.

Flamencos con últimas luces I

Este comportamiento se repitió los dos días que fui, en particular durante la puesta de sol.

Flamencos con últimas luces II

Flamencos con últimas luces III

El cielo se tintó de un bonito tono rosado, propio de las últimas luces y me esforcé en enmarcarlos contra esos tonos.

Luces de ocaso

Rosa sobre rosa

Lástima que no hubiera más y más cercanos ... pero en Pedro Muñoz conseguiría la foto que buscaba. Y por último, una imagen de dos ánsares, de los que había varios ejemplares.

Ánsares

Una laguna que bien merece una visita.

Todas las fotos están tomadas con la R7 y el RF 100-500, en manual, ISO AUTO y focal larga (principalmente 500 mm).

Picad las imágenes y F11 para verlas en alta resolución y a pantalla completa.

lunes, 6 de abril de 2026

Aves en las Tablas de Daimiel

Después de 15 años que no las visitábamos, a primeros de Semana Santa volvimos a visitar el Parque Nacional de las Tablas de Daimiel, coincidiendo con la máxima inundación de las mismas, cosa que no se veía hacía bastantes años. En esta ocasión, en vez de realizar una visita independiente decidimos hacer una guiada: un primera parte a pie, por el recorrido que pasa por la Isla del Pan y una segunda parte en vehículo, por zonas no accesibles del parque. Solo hice fotos en la parte a pie y obviamente, tener que seguir el ritmo del grupo me impuso limitaciones al tiempo que le podía dedicar a los motivos (aves) atractivos que se me ponían ante el objetivo.

El primero, toda una sorpresa fue encontrar un nido de búho chico relativamente cerca del camino, aunque bien camuflado entre sus ramas. Se podían vislumbrar un adulto y una cría de buen tamaño ... una vista singular que me hubiera gustado disfrutar por más tiempo ... pero las visitas en grupo son así.

Búho Chico (adulto y cría)

Una de las ventajas de la visita guiada (gracias Amador) es que nos descubre detalles que no conocemos, no solo del lugar y su paisaje, sino también de las aves, como cuando nos advirtió de la presencia de un macho adulto de Porrón Pardo, una anátida en peligro crítico de extinción.

Porrón Pardo (macho adulto)

También pudimos disfrutar del avistamiento de Pato Colorado, una anátida realmente bonita, con ese pico de un rojo intenso en los machos adultos.

Pato Colorado (macho adulto)
Pato Colorado (pareja adulta)

Y por último los inevitables y ruidosos Ansarés Comunes, que con sus dimensiones y desparpajo, impresionan con sus vuelos.

Ánsares Comunes

Ánsar Común

Ánsares Comunes

Naturalmente, durante la visita pudimos ver otras muchas aves, como cormorán, ánade real, aguilucho lagunero, fochas ... pero o bien no se pusieron a tiro o el disparo no merecía la pena por la distancia.

Todas las fotos están tomadas con la R7 y el RF 100-500, en manual, ISO AUTO y focal larga (principalmente 500 mm).

Picad las imágenes y F11 para verlas en alta resolución y a pantalla completa.

martes, 25 de octubre de 2011

Rincones secretos de Castilla La Mancha

En ocasiones, una pizca de información acerca de un lugar, por pequeña que sea, excita mi curiosidad por visitarlo y fotografiarlo. En este caso se trató de una fotografía perdida en la selva de imágenes en que se ha convertido internet.

Con frecuencia, aprovecho las excursiones de fin de semana que hago con la familia y les “torturo” con mis búsquedas de nuevas localizaciones fotográficas. En esta ocasión, se trataba de un lugar situado a un par de horas de Madrid, en una zona agreste y bastante olvidada de la comunidad de Castilla La Mancha.

Esa mañana madrugamos bastante, pues además del largo viaje, nos esperaba una larga y previsiblemente compleja excursión … máxime con tres polluelos como los míos. Durante el viaje, tuvimos ocasión de encontrar algunas bonitas estampas, en los campos recién segados y arados.


Campos de Castilla.
Canon 40D, Tamron 17-50 a 17mm, polarizador y trípode.
1/80s, f/14, comp exp +1/3, ISO200, RAW revelado en DPP.

Iniciamos la larga aproximación en un pueblo cercano, no exenta de incidentes, con caídas por el irregular recorrido, golpes y arañazos debidos a la cerrada vegetación y las picaduras de avispas que sufrió el más pequeño, Arturo, al meter inadvertidamente la mano en un avispero en una fuerte pendiente.

Al fin llegamos al lugar en cuestión y a decir verdad, aquella foto que había visto años atrás, no le hacía justicia. No obstante, en ese momento, fotografiarlo no era mi prioridad, pues aún debía encontrar la senda que nos permitiría hacer la ruta circular prevista y pronto se pondría el sol tras las cumbres que nos rodeaban. Cerca de una hora de infructuosa búsqueda hicieron que decidiera volver sobre nuestros pasos … que se manifestaría posteriormente como lo más adecuado, pues casi era de noche cuando llegamos al coche, dos horas y media después.

No obstante, aún encontré unos minutos para hacer unas tomas de localización, si bien previendo que sería una dura excursión - aún con cinco años el peque reclama singularmente su ración de “aupa”- había dejado en el coche el trípode, el nuevo y pesado angular y los filtros Lee.

Esta es una pequeña muestra de lo fotografié.

Canon 40D, Tamron 17-50 a 17mm, polarizador y filtro degradado neutro COKIN de dos pasos.
1/80s, f/5.6, comp exp -1/3, ISO200, RAW revelado en DPP.

Canon 40D, Tamron 17-50 a 17mm, polarizador y filtro degradado neutro COKIN de dos pasos.
1/25s, f/5.6, comp exp -1/3, ISO400, RAW revelado en DPP.

A la vuelta, aún tuvimos tiempo de pararnos a afotar una luna llena sobre los campos recién segados.


Canon 40D, Tamron 17-50 a 20mm, polarizador, filtro degradado neutro COKIN de dos pasos y trípode.
 15s, f/14, ISO100, RAW revelado en DPP.

Solo unos días después, lo organice para poder fotografiar el lugar al amanecer y volver a casa a mediodía. El despertador sonó a las 04:00 de la mañana y a las 06:30 estaba poniéndome las botas para comenzar a caminar (solo … no encontré voluntarios para la sesión sadomasoquista). Una hora de rápida aproximación y ya me encontraba desplegando el trípode frente al objeto de mi deseo, en un día completamente despejado, bastante frio (helando mientras en Madrid el tiempo era veraniego) y con la luna casi llena.

En las primeras imágenes buscaba un encuadre parecido al apaisado de las tomas de localización, con la luna llena en la zona de cielo que adquiere tonos rosados en el lado opuesto al de salida del Sol. Lamentablemente, en zonas agrestes es difícil hacer previsiones de por donde andara la luna y el sol en un determinado momento, incluso ayudándonos del The Photographer Ephemerides (TPE), pues la orientación y desnivel es determinante. Además, en este caso tuve uno de esos amaneceres en que las luces son más bien neutras, sin matices … lástima.


Canon 40D, Tokina 11-16 a 16mm, polarizador, filtros degradados neutros Lee y trípode.
6s, f/9, ISO100, RAW revelado en DPP.

Canon 40D, Tokina 11-16 a 12mm, polarizador, filtro degradado neutro Cokin 2 pasos y trípode.
1s, f/9, ISO400, RAW revelado en DPP.

Canon 40D, Tokina 11-16 a 11mm, polarizador, filtro degradado neutro Cokin 2 pasos y trípode.
0.5s, f/7.1, ISO200, RAW revelado en DPP.

Después me fue moviendo en torno a la poza principal, buscando nuevos encuadres, enmarcados por la exuberante vegetación del lugar y el reflejo en las negras aguas de las primeras luces sobre las zonas superiores del cañón.


Canon 40D, Tokina 11-16 a 11mm, polarizador y trípode.
0.8s, f/9, ISO200, RAW revelado en DPP.


Canon 40D, Tokina 11-16 a 15mm, polarizador y trípode.
1.3s, f/8, ISO100, RAW revelado en DPP.

 Y algunas, en que se pusieran de manifiesto sus dimensiones.


Canon 40D, Tokina 11-16 a 11mm, polarizador, filtro degradado neutro COKIN 2 pasos y trípode.
1/8s, f/6.3, ISO100, RAW revelado en DPP.


Canon 40D, Tokina 11-16 a 11mm, polarizador, filtro degradado neutro COKIN 2 pasos y trípode.
0.5, f/8, ISO100, RAW revelado en DPP.

Ya de vuelta, me detuve a fotografiar unas zonas labradas en el curso del rio, en una roca singular, yo diría que volcánica.

Lagrimas en la piedra.
Canon 40D, Tokina 11-16 a 16mm, polarizador y trípode.
0.8s, f/11, ISO100, RAW revelado en DPP.

La proa.

Canon 40D, Tokina 11-16 a 16mm, polarizador y trípode.
0.5s, f/11, ISO100, RAW revelado en DPP.

Canon 40D, Tokina 11-16 a 16mm, polarizador y trípode.
0.4s, f/11, ISO100, RAW revelado en DPP.

Espero que sepáis disculpar que en esta ocasión no detalle la localización del lugar, pero además de atender los deseos de los lugareños y guardas forestales del lugar, que intentan evitar su masificación, también he sido consciente de lo prístino y delicado del lugar y su entorno.

Saludos … y hasta pronto