jueves, 31 de mayo de 2012

Y Carlos durmió bajo las estrellas ...

El pasado sábado, Carlos, mi hijo mayor (10 años) y yo, nos dirigimos a La Pedriza, con la intención de pasar la noche en el Jardín del Pájaro, un lugar por el que tengo predilección, por su morfología, realmente torturada, con grandes bañeras e imponentes bloques, así como por el punto de vista, dominando buena parte del parque.

El día antes había comprado una tienda de campaña individual, con la que espero tener más autonomía en mis escapadas foteras, y viéndola de buen tamaño pensé que bien podría estrenarla durmiendo con uno de mis hijos. Fue Carlos quien con más entusiasmo aceptó la propuesta, así que le tocó de conejillo de indias.

Bastante cargados, llegamos al jardín una hora antes de atardecer, tiempo justo para instalar la tienda y buscar algún punto de vista interesante. En esta ocasión, no iba a ser solamente fotografía de paisaje, sino algo más, pues al incorporar en las fotos a mi hijo y la tienda, intentaba conseguir unas imágenes que fueran un recuerdo imborrable de su primera acampada en la montaña.

Pronto se puso el Sol tras la Cuerda Larga, inundando de tonos dorados el horizonte.

Últimas luces sobre la Maliciosa
Canon 40D, Tokina 11-16 a 13 mm y trípode.
Fusión de dos tomas. 1/5s y 1/40s, f/9, ISO200, 6500 K, RAW revelado en DPP.


Hacía tiempo que perseguía un atardecer o amanecer razonablemente limpio de nubes en el horizonte desde este punto de vista, pues buscaba una imagen con ese suave degradado de tonos en el cielo que tanto me gusta ... eso si, no contaba con el tráfico aéreo.

Atardecer en La Muela
Canon 40D, Tokina 11-16 a 11 mm y trípode.
Fusión de dos tomas. 2s y 0.8s, f/11, ISO100, 6500 K (7000 K en la toma), RAW revelado en DPP.

Tras La Maliciosa, los últimos rayos del Sol, que aún iluminan debilmente La Muela, sacandole tonos cálidos.


Pastelito
Canon 40D, Tokina 11-16 a 11 mm y trípode.
Fusión de dos tomas. 1.3s y 10s, f/10, ISO100
 8500 K en sombras y 7500 K en luces (ambas a 7500 K en la toma)
RAWs revelados y fusionados en DPP

Esta vez no hizo falta que le persiguiera para que se acostara, no se si por su curiosidad por percibir que se siente al dormir en la montaña, o por una cierta prevención natural ante algo tan inabarcable.

En mente llevaba una imagen, pero la contaminación lumínica tan cerca de la ciudad, así como la temprana hora (él no entiende de levantarse a las 05:00 para sacar una foto ... eso es de pirados), me obligaron a improvisar.


No hay mejor dormitorio
Canon 40D, Tokina 11-16 a 11 mm, linterna, flash y trípode.
25s, f/6.3, ISO800, 7000 K, RAW revelado en DPP, antiruido Neat Image.

En la vista hacia el NE, entraba en el encuadre una formación que se asemejaba al Gigante de Hierro de la película infantil (hace diez años el 90% de mi cine es ese ... jeje). Me llamó la atención y recordé que en la Pedriza había una formación conocida como Los Guerreros. Cual no sería mi sorpresa al volver a casa y consultar la guia de escaladas, que resultó ser esa.

Nos guardan Los Guerreros
Canon 40D, Tokina 11-16 a 11 mm, linterna, flash y trípode.
30s, f/4, ISO800, 5600 K (5000 K en la toma), RAW revelado en DPP, antiruido Neat Image.

Después de una larga noche, en la que terminé saliéndome de la tienda a vivaquear, con objeto de evitar cocernos ambos dentro de ella, los primeros rayos del Sol encendieron la cumbre de la Maliciosa.

Candela en Maliciosa
Canon 40D, Tokina 11-16 a 11 mm, degradado neutro suave 3 pasos y trípode.
0.3s, f/11, ISO100, 6500 K, RAW revelado en DPP

La inmensa bañera existente en el jardín, pronto llamó mi atención, por el potente grafismo de su superficie.

Contrastes
Canon 40D, Tokina 11-16 a 11 mm, degradado neutro suave 3 pasos y trípode.
1/5s, f/10, ISO100, 7000 K (6500 K en la toma), RAW revelado en DPP, ajustes locales.


Llevaba un buen rato afotando encuadres, cuando decidí que ya era hora de despertar al cachorro. Trabajo me costó quitarle el saco de las manos, pero el olorcillo de los donuts me lo puso mas fácil.


Recuperando fuerzas
Canon 40D, Tokina 11-16 a 11 mm, degradado neutro suave 3 pasos y trípode.
1/25s, f/9, ISO400, 6800 K (6500 K en la toma), RAW revelado en DPP, ajustes locales.

Recogida la tienda y a punto de comenzar a bajar, vimos en las cercanías una cabra con un par de cabrillas muy jóvenes, con certeza de este año. Así que no era el único que paseaba por aquellos parajes con mi cachorro ....


No somos los únicos
Canon 40D, Canon 70-300 a 300 mm y trípode.
1/320s, f7.19, ISO800, 7000 K (6500 K en la toma), RAW revelado en DPP, ajustes locales.

Una hora mas tarde, después de un complejo descenso llegamos a Canto Cochino e iniciamos la vuelta a casa, no sin antes disfrutar de algún momento de descanso, pues los zurrones, llenos de experiencias, pesaban lo suyo.


Merecido descanso
Canon 40D, Tokina 11-16 a 15 mm, polarizador y trípode.
1/30s, f/9, ISO640, RAW revelado en DPP, ajustes locales.

Ahora tengo al mediano, Lucas, detrás de mi para repetir la experiencia de su hermano ... así que pronto os la contaré.

martes, 15 de mayo de 2012

Más allá de lo obvio

En ocasiones vuelvo a casa con alguna imagen en la cámara en la que más allá de lo obvio, encuentro significados ocultos. Puede ser que halla sido consciente de ellos in-situ, pero con más frecuencia los interpreto posteriormente, al visualizar las imágenes, incluso pasado mucho tiempo. Obviamente, la asignación de esos significados, requiere un campo abonado, por lo que son muy dependientes de mi estado de ánimo. Si el principal valor de una imagen es lo que nos cuenta, muy por encima de la técnica, estas aún lo tienen más, por esa multiplicidad, por lo que tengo por ellas una especial predilección ... y cada día más.

Aquí van algunas de ellas, en las que describo las circunstancias de la toma ... y que cada cual interprete lo que pueda o quiera ...

Una excursión con la familia junto al cauce de un río en Guadarrama. El tronco en medio de la corriente de un árbol caído sobre el que ha quedado enganchado una rama, crea una intensa turbulencia en la corriente.


Encuentro
Canon 40D, Tamron 17-50 a 26 mm, polarizador, flash y trípode.
1s, f/5, ISO160, RAW revelado en DPP.

Un atardecer lleno de tonos pastel en el cielo, en que te gustaría estar pateando ... y yo en casa. Tomo la cámara con el tele y juego a fotografiar los reflejos del cielo en un estanque desde mi terraza. Un árbol en el horizonte, enmarcado por un cielo rosa, me "pide" unas fotos y termino jugando a "barrer" sus ramas.


Deseo
Canon 40D, Canon 70-300 a 300 mm y a mano alzada.
1/5s, f/6.3, ISO200, RAW revelado en DPP.

Una excursión a un recóndito y desconocido rincón de las sierras alcarreñas, al que lentamente llega el otoño mas seco que he conocido. La espesa vegetación de la ribera a duras penas permite ver la bella poza.


Lo realmente importante
Canon 40D, Tokina 11-16 a 15 mm y tripode.
1.3s, f/8, ISO100, RAW revelado en DPP.

Un paseo primaveral por la vega del Jarama en busca de adormideras. Descubro un ejemplar solo en una marea roja de amapolas y me acerco con el tele y el trípode. Los mosquitos y las arañas me están comiendo las piernas, pero no encuentro un encuadre limpio. Al final decido integrar la espiga en el encuadre... lo que termina resultando un acierto.


Única
Canon 40D, Canon 70-300 a 300 mm, polarizador y tripode.
2s, f/6.3, ISO100, RAW revelado en DPP.

Primera escapada sin niños - después de 10 años - de Pilar y mía. Solo tres días en un Cabo de Gata primaveral, sobradamente conocido de aquellos veranos en que aún nos estábamos conociendo. Ella aguanta estoicamente madrugones y trasnochadas, en que yo persigo unas luces. En un recodo del camino, una bonita mata de flores, llama mi atención.

Primavera
Canon 40D, Tamron 17-50 a 31 mm, tubos de extensión, polarizador y trípode.
1/25s, f/6.3, ISO100, RAW revelado en DPP.

Una tarde de un invierno que parecía verano y en la que una larga excursión se había frustrado. Los chicos jugando con unos amigos en el cauce del río Cofio y yo buscando encuadres en los que "conectar" unas fotogénicas raíces con las trazas de la espuma del río.


Vidas
Canon 40D, Tamron 17-50 a 50 mm, polarizador y trípode.
5s, f/10, ISO100, RAW revelado en DPP.

Una mañana de un otoño seco como no he conocido antes, en busca de las primeras luces en un escondido rincón de La Alcarria. A la vuelta, con el Sol ya alto en el horizonte, me veo sorprendido por detalles que afloran en la roca volcánica por la que discurre el rio.


Lagrimas en la piedra.
Canon 40D, Tokina 11-16 a 16mm, polarizador y trípode.
0.8s, f/11, ISO100, RAW revelado en DPP.
 
Y sigo buscando, que no está escrito el último capítulo ...

viernes, 13 de abril de 2012

Paraisos perdidos

La pasada semana, Pilar y yo, disfrutamos de los paraísos perdidos. Y lo digo en plural, porque tiene un doble sentido, literal  y simbólico.

Visitamos el Cabo de Gata (Almería), un lugar singular, sin duda un paraíso perdido, pues a pesar de los cuidados que se le prestan, poco a poco se deteriora: antiguas actividades extractivas, que han dejado una huella indeleble en alguno de sus más bellos parajes, las amenazas de urbanización, que se perciben año tras año, la masificación y la falta de educación cívica, que juntas hacen que hasta en los lugares mas recónditos encuentres suciedad y prácticas ilegales del numeroso tráfico marítimo, que ensucian irremediablemente algunas calas. Aunque, en cierto modo, todos los que lo visitamos, en mayor o menor medida, somos responsables ...

Y lo visitamos solos - como aquellos veranos, ya lejos en la memoria, cuando comenzabamos nuestra relación - sin niños. Visitamos ese paraiso perdido de las parejas con hijos: el de la intimidad. Fue un regalo que nos hicieron nuestros cuñados Pepe y Conxa y nuestros sobrinos Daniel e Isabel, que gustosos aceptaron quedarse con nuestros tres "angelicos" durante tres días y respectivas noches. Muchas gracias, familia ... (repetiremos ... si nos dejáis).

Aunque en realidad no éramos una pareja, sino un trío: Pilar, yo ... y la cámara. Ella ya está concienciada en que tiene que compartir parte de mi tiempo con ese aparatico, aunque en esta ocasión evité los madrugones, algo que sufrió el año pasado.

Llegamos prácticamente al atardecer y la puesta de Sol se me escapó entre los dedos. Por la zona de Monsul fotografié la Luna llena tras los montes cubiertos de agaves y pensé que por su localización bien podría jugar con su reflejo en la playa teniendo como fondo, La Peineta, conocida formación de dicha playa. Fotografiar en la zona bañada por las olas es un enredo, pues el suelo bajo el trípode no es estable, lo que con frecuencia produce imágenes movidas o con doble exposición.


Reflejos de plata
Canon 40D, Tokina 11-16 a 16 mm, tarjeta negra y trípode.
25s, f/8, ISO800, RAW revelado en DPP.

Pilar me esperaba en el coche, pues el poniente era de impresión, así que después de una docena de tomas, enredando con la cartulina negra y jugando a no mojarme los pies y no se cayera el trípode y la cámara, plegué, con intención de irme ... pero fue darme la vuelta y ver el cielo estrellado y el cuerpo me pidió "más".

Sobre el horizonte, destacaba Venus, junto a las Pléyades, así como Orión y ese regalo del firmamento que son las Tres Marías. La noche era especialmente clara, pues el intenso poniente había borrado todo rastro de nubes. Buscaba un punto de vista que me permitiera tener un primer plano claro, el muro de roca con las viseras, un plano medio separado, la costa y el firmamento de fondo, en que se apreciara bien Venus, pero para conseguirlo tenía que mantener cierta distancia del muro y un punto de vista muy bajo, poniendo en riesgo la cámara, que se llenaría de arena, así que acepté un compromiso, en que la visera se confundía con los acantilados del fondo ... otra vez será. Me llamo mucho la atención, lo rápidamente que se ensuciaba el objetivo de la salpicadura del mar, dejando una película como aceitosa, que limpiaba entre tomas.


Venus
Canon 40D, Tokina 11-16 a 11 mm y trípode.
25s, f/5.6, ISO800, temp color 4000K, RAW revelado en DPP.

Al día siguiente y después de conocer algunas calas que en estos años nos pasaron desapercibidos, visitamos una localización que se caracteriza por unos claros acantilados formados por dunas fósiles y desde la que podría ver a la perfección la salida de la Luna llena, justo al atardecer.

Mientras esperaba la puesta del Sol (solo siete horas ... Pilar casi me mata ...), busqué algunos encuadres que me resultaron curiosos, para matar el gusanillo y probar la técnica del tapado con una cartulina negra (en realidad fabricada con el plástico negro de unos estuches de DVD ... mucho más barato que los filtros Lee).



Reflejos
Canon 40D, Tamron 17-50 a 19 mm, filtro neutro 3p, degradado neutro suave 2.5p, tarjeta negra y trípode.
3.2s, f/16, ISO100, temp color 6500K, RAW revelado en DPP.


Convergencia
Canon 40D, Tokina 11-16 a 12 mm, filtro neutro 3p, degradado neutro suave 2.5p, tarjeta negra y trípode.
6s, f/14, ISO100, temp color 6500K, RAW revelado en DPP.


La espera es larga y la meteorología no contribuye a hacerla menos dura: en las zonas soleadas el viento es insoportable y arrastra arena que hace daño y a sotavento te sumerges en una umbría que obliga a abrigarse, cuando hace unas horas, los mas valientes se bañaban (... ;-) ...). Al fin el Sol se pone y puedo fotografiar la duna fósil con un cielo despejado y un bonito degradado de tonos.


Historia fosil
Canon 40D, Tokina 11-16 a 11 mm, filtro neutro 3p, degradado neutro suave 1.5p y trípode.
15s, f/14, ISO100, temp color 6500K, RAW revelado en DPP.

La salida de la Luna, aún esperada, no deja de sorprenderme y después de algunas tomas con tele, me hace correr por la playa con todos los achiperres a cuestas, ante la atónita mirada de unos excursionistas que iban a disfrutar de la cala en soledad esa noche y con quien Pilar conversaba.


Duna fosil
Canon 40D, Tokina 11-16 a 11 mm y trípode.
25s, f/11, ISO100, RAW revelado en DPP.

Ya de noche y a la luz de las frontales, 45 minutos de sendero, GPS en mano, nos llevarían hasta el coche.

El día siguiente, sin prisa pero sin pausa, hicimos un largo recorrido por las calas del Barronal, precioso monumento natural en que se manifiesta el vulcanismo y los procesos de erosión de esta Gaia que habitamos.


Procesos de erosión
Canon 40D, Tokina 11-16 a 11 mm, a pulso.
1/125s, f/11, ISO100, temp color 5500K, RAW revelado en DPP.

Y ahora una fotico del año pasado, en la que se ve a Pilar aprovechando el tiempo con un libro, mientras yo enredo con mis jugueticos. Como decía en una web de fotografía a la que he vuelto después de algunos meses de voluntaria ausencia:

TÚ eres la estrella que más brilla en mi firmamento. Muchas gracias por ser tan paciente conmigo.


Pilar
Canon 40D, Tamron 17-50 a 17 mm, filtro degradado neutro, polarizador y trípode.
1s, f/16, ISO500, RAW revelado en DPP.

miércoles, 21 de marzo de 2012

MDSCC, la Luna, la Via Lactea y la ISS. La planificación de las sesiones fotográficas nocturnas.

Esta entrada iba a ser "otra mas" en la que simplemente mostraba imágenes de una sesión fotográfica. No obstante, según escribía me daba cuenta de la cantidad de "muletas" (software o webs) que los aficionados a la fotografía de paisaje empleamos para planificar una sesión, particularmente cuando fotografiamos de noche y he pensado que sería buena idea compartirlas ... si es que aún hay alguien que no las conoce.

Una de las imágenes que buscaba y que en gran medida sintetiza el objetivo ampliado de esta entrada, es la siguiente.

MDSCC, Luna e ISS
Canon 40D, Tokina 11-16 a 11 mm, tarjeta negra y trípode.
30s, f/5, ISO500, Temp color manual en 3000 K, RAW revelado en DPP.

Todo empezó una semana antes, de camino a Valdemaqueda, un pueblo de la sierra oeste de Madrid, donde pensabamos realizar una excursión con los chavales y unos amigos.

Cerca de Robledo de Chavela pasamos junto al MDSCC (Madrid Deep Space Communications Complex), una de las tres estaciones, junto a las de Goldstone (California) y Canberra (Australia), que conforman la DSN (Deep Space Network), la red que emplea la NASA para comunicarse con sus sondas. Este centro, operado y mantenido por el INTA, empresa pública dedicada a la investigación en aeronáutica y espacio y en la que trabajé mis primeros doce años, es realmente impresionante, con seis antenas parabólicas (la mayor de 70 m de diámetro), que desde hace 37 años han contribuido a mantener la comunicación con la practica totalidad de las sondas de espacio profundo de la NASA, así como de sus misiones lunares.

Viendo aquellas grandes antenas, imaginé el complejo de noche, iluminado y contra un cielo estrellado, de forma que se estableciera una "conexión" entre el primer plano, constituido por el complejo y el fondo, constituido por el firmamento. Si además fuera capaz de mostrar la imagen la Vía Láctea, sería estupendo, así que me puse a planificar la excursión ...

  • Lo primero es saber el tiempo que te lleva llegar al lugar mas cercano de la localización accesible con coche, para lo que empleo Google Maps. Esto me permite saber a que hora de la madrugada me "caeré" de la cama ...
  • Después debes conocer el terreno por el que te moverás y si no dispones de un mapa, es bueno saber que el Instituto Geográfico Nacional dispone de un visor, llamado Iberpix, en que puedes visualizar incluso los mapas topográficos a escala 1:25000.
  • Debes buscar una buena localización para tomar las fotos y para eso, nada mejor que el software The Photographer Ephemerides. Elegida tu posición con respecto al paisaje a fotografiar, te indica rumbo, distancia, altitud aparente, así como localización del Sol y la Luna, y la fase de esta última.


  • Si eres un vicioso de la planificación, puedes simular como se verá con el software Google Earth, que permite no solo simular el punto de vista, sino también el momento, en este caso el amanecer.


  • Sabedor de las limitaciones de mi cámara (CANON 40D) con ISO elevado (tiene mucho mas ruido que las cámaras de última generación), pensé que estaría bien buscar el punto mas luminoso de la Vía Lactea, su centro, que corresponde a la localización aproximada de la constelación de Sagitario. Para ello, empleo el software Stellarium, en el que para una localización determinada y un momento concreto, puedes visualizar el firmamento que verías. Se dio la curiosa casualidad que para la localización y momento aproximado me mostró que estaría visible la Estación Espacial Internacional (ISS), a la que con frecuencia busco en el cielo (para ello empleo la web Heavens Above), para mostrar a mis hijos y despertar en ellos cierto gusanillo por la exploración espacial (tengo un serio rival en Messi que lo hace muy bien para que les pique por el fútbol) ... aunque no se si hago bien, porque siendo ingenieros o científicos no llegaran a nada ... es mejor hacerse registrador de la propiedad. Os muestro un pantallazo de la localización y momento (la ISS se muestra como ISS/Zarya pues Zarya fue el primer módulo que constituyó ese prodigio de la ingeniería).


    • Y por último, si no conocemos el recorrido, no está mal echar una ojeada a la web Wikiloc donde quizá tengáis suerte y os podáis descargar, después de registraros, algún track (ruta) GPS realizada por algún usuario en la zona que nos interesa. Además, los usuarios suelen ser muy amables y os contestarán todas las dudas que podáis tener de la ruta, como Luis Seijo (muchas gracias) que me aclaró algunas dudas que tenia con respecto a la que yo había elegido ... y es que hacer una ruta de noche, sin haberla visitado previamente y en una zona escarpada como esta, no es algo que pueda dejarse al azar. Os muestro los tracks de subida y bajada.



    Bueno, después de pegarnos unos cuantos "retamazos" y pincharnos con bastantes zarzas, ya estamos con el trípode desplegado enfrente del complejo. Comencé haciendo algunas pruebas para ajustar correctamente los parámetros. Lo primera, la velocidad de obturación. Pretendía que no salieran las estrellas movidas, por lo que teniendo en cuenta la focal empleada (11 mm, cerca de 18 mm equivalentes en 35 mm) podía emplear sin problema 30 s (aplicando la regla de 600, esto es, 600/focal equiv). Después el diafragma. Mi lente es bastante luminosa (f/2.8) pero conviene cerrarlo algo para ganar nitidez (empleé f/5). Después solo nos queda fijar el ISO (la sensibilidad de la cámara). Comencé empleando ISO 100 y fui aumentando progresivamente, hasta ISO 800, momento en que tomé la siguiente fotografía.
    MDSCC, Luna y Vía Láctea
    Canon 40D, Tokina 11-16 a 11 mm, tarjeta negra y trípode.
    30s, f/5, ISO800, Temp color manual en 3000 K, RAW revelado en DPP.

    En ella podéis ver el horizonte completo desde el Sur (a la derecha) hasta el Este (a la izquierda), donde lamentablemente, la luminosidad de Madrid impide ver con mayor claridad la Vía Láctea, si bien se adivina sobre el centro de la imagen (la raya vertical verde es un flare del objetivo causado por la luz de la Luna). Son perfectamente identificables la constelación de Sagitario y la de Escorpión. Para evitar sobreexponer el complejo, coloqué en la parte inferior una tarjeta negra durante buena parte del tiempo de la exposición (algo mas de 20 s).

    La siguiente imagen que tomé fué la primera que ilustra esta entrada y lamentablemente, bajé la sensibilidad a 500 ISO, buscando menos ruido en la imagen, por lo que la Vía Láctea a dejado de ser visible. Podría haber disparado durante mas tiempo para exponer una traza de la ISS mas amplia, pero las estrellas hubieran aparecido como trazos, lo que no deseaba. Me llama la atención la discontinuidad de la traza de la ISS (¿estaría rotando? ¿se interpondría alguna nube poco visible?), aunque se que parte es debido al formato digital de la imagen.

    Por cierto, que las imágenes en que se ven estrellas las he sobreenfocado en esa zona, pues en el proceso de reducción para web, no solo se pierden las estrellas menos brillantes, sino que pierden brillo las mas visibles, lo que hay que corregir con la citada edición.

    Por ultimo, una imagen de poco antes del amanecer, cuando la luz del Sol era mucho mas intensa, pero aún se mantenía una bonita luz crepuscular.


    Amanecer sobre MDSCC
    Canon 40D, Tokina 11-16 a 16 mm, degradados neutros, tarjeta negra y trípode.
    30s, f/5.6, ISO100, Temp color manual en 5500 K, RAW revelado en DPP.

    En esta, como veis, aumenté la temperatura de color y debido a la intensidad de la luz me vi obligado a calar los dos filtros degradados neutros de que dispongo (sumando cuatro pasos) mas la tarjeta negra durante un buen rato en la zona superior.

    Ya solo me quedaba disfrutar del fresquito amanecer y bajarme de aquella atalaya, para encaminarme hacia Valdemaqueda, donde aún me quedaba un ratillo para intentar mejorar alguna toma de la semana anterior ... pero eso, ya es otra historia.

    jueves, 15 de marzo de 2012

    Ajuste del balance de blancos. Comodidad, fidelidad o creación.

    ¿Que aficionado a la fotografía no ha disparado una cámara y cuando ha visto el resultado no ha pensado estos no son los colores que yo vi? ¿que aficionado, ante una imagen con unos colores que claramente no son fieles y la sugerencia de ajustarlos en el revelado/edición, no han escuchado de boca de su autor, ya sea por un rechazo visceral a la "manipulación" o bien por tener aún criterios químicos y tirar solo en JPG, no he tocado el RAW o fotografía es solo lo que sale de la cámara?

    Ambos casos tienen algo en común: un balance de blancos incorrecto.

    En la fotografía de película, el balance de blancos no existía para el fotógrafo común, pues las películas típicas estaban calibradas a una temperatura de color correspondiente a la temperatura media de la luz solar al medio día, esto es, 5.600 K. Los profesionales, podían elegir película calibrada para interiores, con 3200 K o 3400 K, correspondiente a la luz de una lámpara de tungsteno. Si la fotografía no se realizaba específicamente en las condiciones calibradas de la película, se empleaban filtros de corrección de color, para representar debidamente las dominantes de color correspondientes.

    Con el advenimiento de la fotografía digital, el fotógrafo dispone de varias métodos para ajustar el balance de blancos de la escena, que en mi experiencia se correlacionan con su evolución natural en el conocimiento de los recursos y el mensaje que se desea transmitir:
    • Ajuste del balance de blancos automático (AWB) y formato JPG. Las imágenes pueden tener dominantes que no se corresponden con la realidad, debido a inexactitudes del sistema de medida de la cámara, no siendo facilmente corregibles para el aficionado novel.

    Seguramente la imagen de la izquierda la tomé con balance de blancos en Luz de Día o AUTO y obviamente, se ve fría. La imagen de la derecha, ha sido corregida para tener un balance de blancos más cálido, propio de la sombra.

    • Ajuste manual del balance de blancos, empleando los balances pre-establecidos de la cámara (dia, sombra, nublado ...) y formato JPG. Se suelen obtener mejores resultados que con el modo automático ... si tenemos buen ojo. No obstante, puesto que los ajustes pre-establecidos son limitados el error aún puede ser significativo.

    Una completa carta de temperaturas de color

    • Balance de blancos en automático y formato RAW, realizando un ajuste manual en el revelado, basado en nuestra memoria visual. Si pretendemos ser fieles a lo que vimos, deberemos tener muy buena memoria visual, algo que en según que situaciones, puede ser muy dificil.
    ¿Que imagen tiene el balance de blancos mas fiel? Cuando disparé la imagen, me llamo la atención lo azulado del reflejo en el agua que veía en la imagen en el Live View, que siempre había justificado como un reflejo del azul del cielo ... pero es que ese tono no lo estaba viendo in-situ. Ya en casa, ajuste la tempertura de color a Sombra y el reflejo adquirió la neutralidad que yo había visto, así que la imagen fiel es la de la derecha. No siempre es facil quedarse con los tonos de una imagen y más que el recuerdo, nos influyen los gustos, por lo que si deseamos fidelidad es mejor no confiar en este método.

    • Balance de blancos en automático y formato RAW, pero empleando una diana (una Lastolite XpoBalance usaba yo) para realizar el ajuste del balance en el revelado. Esto permite asegurar la "neutralidad" de la imagen, pero no la fidelidad de la misma, pues si empleamos este medio en un momento de luz con intensas dominantes, como pueda ser con las luces del ocaso, el preferido por los fotógrafos de paisaje, eliminaremos dichas dominantes y con ellas buena parte del ambiente de la imagen, pero en muchos casos puede ser válido. Además, al cambiar tan rapidamente la temperatura de color en los ocasos, tendriamos que estar disparando imagenes de calibración cada poco tiempo, lo que no tiene sentido.

      La diferencia entre el ajuste de blancos automático y el ajustado con la carta gris, es notable ...

      • Ajuste manual de la temperatura de color en el momento del disparo. Obviamente, la mejor manera de asegurar la fidelidad del color es chequeandolo en pantalla, junto al motivo fotografiado. Quienes empleamos los reveladores del fabricante de nuestra cámara (DPP para CANON), sabemos que lo que vemos en la pantalla de la cámara despues del disparo es exactamente lo que se nos mostrará al abrir el fichero RAW en el revelador, lo que es una gran ventaja.

      La imagen superior se correspondería con un balance de blanco preestablecido en Sombra (7500 K) y la nieve se ve azulada. Ajustando in-situ la temperatura de color a 10000 K pude comprobar en la previsualización del Live View que el color de la nieve se correspondía con lo que estaba viendo (imagen inferior).

      • Ajuste creativo del balance de blancos, ya sea en la toma o en el revelado. En este caso, el objetivo no es asegurar la fidelidad de los tonos, sino transmitir una determinada sensación.

        La imagen de la izquierda está ajustada a la temperatura de color correspondiente al ajuste automático del balance de blancos, mientras que la de la derecha se ha enfriado intencionalmente hasta los 2800 K, para transmitir esa sensación.

        Asi pues, si deseamos tener control sobre nuestras imágenes, el primer paso es controlar el balance de blancos, ya sea para crear una imagen fiel o creativa ... y despues, todo lo demás.